Punto y apar(ta)te



Irse para siempre.
Dejar morir esa planta dentro de su maceta. No volver a regarla, ya no esperar que florezca.
Renunciar, no aferrarse, dejar de intentar por más cobarde que parezca.
Quemar las hojas de esa historia que jamás será un libro. Escribir una nueva.
No idealizar. No justificar. No esperar. Vomitar las ganas de que pueda ser verdad.

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