Vaivén
Me das pequeñas dosis de ti, me quieres a ratos, cuando te
pesa tanta libertad. Pero después la rutina te abruma y huyes porque sabes que
hay algo que te va pisando los talones. No cedes. No quieres entregarte. Y me
sueltas para ir más ligero porque solo así le sacarás ventaja. Construyes una
barrera de distancia entre los dos y hasta parece que disfrutas ausentarte para
luego volver a darme otro sorbo de ti. Y regresas, siempre regresas. Así, la
intermitencia nos tiene en un limbo entre el amor y el olvido...



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