A "él" lo amé con mi vida, con
cada parte de mi cuerpo y de mi alma, de una forma genuina e inocente, de todas
las maneras en que se puede amar a alguien. Nunca nadie me había visto llorar y
nadie me ha visto hacerlo de nuevo. Le abrí mi alma, le conté mis miedos, mis
sueños… No dudo que me quisiera, pero al final me dejó.
Y
no lo culpo. Siempre he tenido un carácter de la chingada. Lo único que puedo
decir a mi favor, es que era demasiado joven.
Nunca
me había sentido tan triste. Lloré días y noches enteras por tantos meses que
perdí la cuenta. Quería deshacerme de esa imagen de “dejada”, de “víctima” (aunque en el fondo me siguiera doliendo) porque al parecer él ya me había
superado. Y entonces me convertí en una mierda de persona porque según yo, prometí
que nunca nadie me volvería a lastimar.
Comencé a salir con niños, les aceptaba un café, una
cerveza, un beso… pero siempre les dejaba bien claro que no quería nada (al
menos nada serio), o sea, no se los decía literalmente, a menos que fueran
demasiado estúpidos para no entenderlo.
Fui
“la otra” en más de una ocasión. Pero ¿por qué debería sentirme culpable yo? Yo
no tenía novio, ¿por qué habría de ser yo la que
dijera “no, tú tienes novia”?, estoy segurísima de que ese no era mi problema. De haber
seguido con el prototipo de mujer que muchas veces nos obligan a ser muy
probablemente a mí también me hubieran cagado, me hubieran sido infiel. Es decir,
ya había sido linda, tierna y detallista y aun así me dejaron por
otra.
Me
convertí en lo que siempre odié. He escuchado muchas
veces que una mujer “pierde el respeto” cuando hace ese tipo de cosas, que eso te
vuelve una zorra a los ojos de los hombres (y claro, también a los de las
mujeres). Yo era esa y sabía que todos lo pensaban. Tal vez después de todo sí merezco que me digan “puta” y ser
tratada como tal. ¿Qué está bien y qué está mal
cuando eres mujer?
A
veces las personas hacemos cosas estúpidas porque o somos muy inmaduras o simplemente
porque somos muy estúpidas. Lo que uno aprende, lo hace a través de los años y
la experiencia, a costa de caerse una, cien o las veces que sean necesarias. Creo
que yo ya aprendí.


Comentarios
Publicar un comentario