Te escribo hoy...

Hoy, después de casi dos años de ausencia, de infinitas cartas que jamás te entregué; hoy, que ya no espero de ti ninguna respuesta.
Hoy, después de haber agotado todos los pretextos para buscarte, después de haber derramado la última lágrima que había en mis ojos; hoy, después de rasgarme con las uñas el pecho para abrirlo y amputarte de mí.
Hoy, después de haber vendido en rebaja toda la inspiración que por ti guardaba en esta decena de dedos, después de entregarme como puta para demostrar no sé qué.
Hoy, después de haber jurado no mirar a otro hombre, no besar a otro hombre, no tocar, no escuchar, pensar, imaginar, acariciar, amar... a nadie más que no fueras tú.
Te escribo hoy, antes de empezar a llorar tinta, antes de morderme y hacer sangrar mi lengua, misma lengua que te hirió tantas veces, antes de joder lo poco (bueno) que queda de mí. Hoy, antes de volver a poner bajo llave mi corazón y arrepentirme de decirte esto.
Quiero que sepas que no importa el tiempo ni la distancia, yo siempre te voy a querer. Iré contigo a dondequiera que vayas para cuidar tus pasos y te abrigaré en las noches más frías sin siquiera tocarte. Me alegraré con cada uno de tus triunfos y seré la parte invisible que te dé fuerza para seguir a pesar de los fracasos. Desde lejos te felicitaré en cada cumpleaños y estarás presente en mis buenos deseos cada Navidad y Año Nuevo. Buscaré tu mirada entre la gente y en vano tu número en mi teléfono móvil para compartir alguna fecha o algún recuerdo que sea solo nuestro. Porque aunque solo compartimos algunos meses de nuestra existencia, para mí fue una vida entera.
Y si mañana, en un mes o en veinte años, vuelven a aparecer los demonios de tu pasado, ten la certeza de que eres importante para alguien, que cada noche alguien piensa en ti antes de ir a dormir y que siempre estarás en los pensamientos de ese “alguien” por mucho que el sol intente (como si pudiera) secar sus recuerdos.
Hoy, después de haber prometido no volver a escribirte...
Te escribo hoy, por si no vuelvo a verte, por si no vuelves a saber de mí. Te escribo hoy para decirte todo aquello que de otra forma me es imposible hacer, porque me gusta creer que aún me lees.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares