Marzo, mes de tristeza suprema

Sé de adioses más de lo que quisiera saber. Sé cuánto duele que tu mundo se esté haciendo pedazos mientras que el del resto de las personas se mantiene firme como roca. Sé de esos amores que habitan en los sepulcros. De esas ganas de vomitar todas tus esperanzas caducas. Conozco esa sensación de querer gritar y que el sonido se ahogue en tus adentros. Sé de lágrimas que no caen y se consumen en los ojos. De días que duran años, de noches que duran siglos. Sé también de la ausencia y la nostalgia. Y de la rabia que te provoca la impotencia. No sé mucho de la vida, para ser honesta, no sé mucho de nada, pero lo que sé, lo he aprendido en marzo.

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