Pienso en ti a diario
Pienso
en ti a diario. Juré que no te lo diría pero el tiempo pasa sin misericordia:
cada día nos desvanecemos un poco más y siento que la fecha en que no sepa más
de ti está cerca. Te escribo porque no tengo mejor manera de abrazarte, porque
sé que tarde o temprano –tal vez por accidente- me leerás. Necesitaba hacerlo
por si mañana no despierto, por eso y porque he aprendido que intentar perdonar
o pedir perdón, decir que amas, que extrañas, que necesitas, ya no tiene ningún
sentido ante una fotografía, un recuerdo o una tumba.
Quiero
que sepas que casi nunca me he sentido tan viva como el momento en que llegaste…
ni tan muerta como cuando te alejaste. Y antes de que tu vanidad te haga creer
que esta carta es para ti (para el tú de aquí y ahora) te advierto que no es
así. Es para la persona que solías ser… o la que pensé que eras, da igual.
¿Sabes?
Otra vez soñé contigo. Te soñé y eras el mismo, el mío, el tú imaginario que
creé hace tanto tiempo. Te vi esperándome en aquella fuente, con tus hermosos
ojos cafés. Te amaba y tú me amabas. Verás, cuando te sueño, vivimos otra vida
en la que sí nos quedamos, sí nos reímos, sí cumplimos la promesa de “para
siempre”. Y nos miro ahí, tan tranquilos, tan completos, sin miedo a nada. Pero
a final de cuentas somos solo eso… un sueño.
Si
alguna vez llegas a saber de ese otro tú, por favor dile que lo extraño y que
siempre vivirá en mi mente y en mi corazón.


Comentarios
Publicar un comentario