Juventud

Apenas hemos cumplido los veinte años de edad y el tiempo todavía juega a nuestro favor. Unos cuantos tragos de alcohol, una conversación poco inteligente y la misma mierda de dizque música que suena en todos lados y ya nos sentimos grandes. 
Aun ni siquiera es media noche y justo en el centro de una nube de humo y de las luces multicolores del antro de moda, ya he bebido media botella de vodka; pobre estúpida que cree que eso es libertad.
Despierto en mi cama a las once de la mañana, con los labios cansados de tantos besos que ni recuerdo haber dado, pero que de seguro regalé en la puerta de cualquier retrete. El olor a cigarro aun persiste en mi cabello y los mismos jeans nuevos de anoche aparecen sucios y arrugados si levanto la única parte de sábana que no arrastra por el suelo.
Apesto... pero una ducha siempre limpia por fuera, aunque por dentro siga igual de podrida.


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