Eso soy
Siempre
me has sentido oculta. Eso percibes de mí porque eso es lo que quieres
percibir, porque nunca has ido más allá, nunca has leído entre líneas ni visto
a través de esos, mis “hermosos” ojos. Esperabas una sonrisa constante y
sonrisa constante te di; y aunque hay cosas de las que preferiría no hablar y
recuerdos que me duelen remover, si confianza exiges, confianza te doy.
Tantas
veces, con el cuerpo erguido, camina el alma doblada, agazapada, con el
sentimiento de que carga una pared.
“Fuerte como un roble”, “ruda”, “frívola”, “dura”. Todo para nada, porque eso no soy yo.
Relaté
una de mis historias y lo primero que acompañó tu mirada incrédula fue un “te
admiro, eres muy valiente”, sonreí con amargura pensando “si supieras que eso,
-valiente-, eso no soy yo”.
Te conté
parte de mi vida y lo único que se te ocurrió decir fue “eres muy fuerte, yo no
sé cómo estaría si fuera tú”. Otra sonrisa amarga y el pensamiento “si supieras
que, precisamente eso, -fuerte-, eso no soy yo”.
Como
quisiera que me acompañaras un día cualquiera, uno de tantos que vienen y van,
y me vieras fingiendo un bostezo para limpiarme las lágrimas de los ojos
mientras miro por la ventanilla del autobús, tragándome suspiros, respirando
profundo y tratando de recomponerme, para que no se note. Eso soy yo.
Como
quisiera que vieras alguna de mis noches, esas de luna llena, nueva, menguante,
en creciente… cualquier noche. Una de esas en que abrazada a mi almohada, me
quedo dormida entre sollozos y ahogos, porque el alma se me hunde en la
tristeza para luego despertar de madrugada y ver volar el sueño en compañía del
silencio. Eso soy yo.
Como
quisiera destaparte mis adentros para demostrarte mis miedos y desnudarte mis
angustias, compartirte mis frustraciones y una fila eterna de defectos. Eso soy
yo.
Hoy
necesito que me veas caída. Quiero saber que tu mirada no es de lástima, ni de
angustia, ni de reproche, ni reclamo. Tampoco pretendo que me entiendas, ni que
me quieras curar con una medicina que te funcionó a ti, porque seguramente no
tenemos la misma enfermedad. Lo único que espero es que no esperes nada de mí.



Comentarios
Publicar un comentario