Tanto que decir y sin
saber cómo hacerlo. Se me atragantan las palabras y la vida, que me hace toser
y tragar saliva.
Últimamente lo intento,
pero no consigo escribir. Y lo sigo intentando porque necesito escribir.
Necesito ordenar mis pensamientos sobre una hoja de papel o quedarme frente a la computadora hasta
concretar una idea en un párrafo más o menos decente.
Y es que ha vuelto el
silencio, la pesada carga de los pensamientos no compartidos, de las palabras
no dichas; aunque nunca se fue del todo. Siempre me he sentido como una dummie
a la hora de expresarme oralmente, por eso escribo, porque así no
“tartamudeo".


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